Un barrio sin tarcos donde pocos te abrazan.
Una provincia con montañas como tantas.
Un país de otro país.
Un planeta que no es el centro.
Un sol tan grandioso, dorado, pequeño.
Una Vía Láctea entre infinitos grupos de estrellas,
más inmensos, tal vez más bellos.
Y aún así recuerdo las violetas de un jardín
de pueblo,
que ya nadie riega.