CHANGARÍN

ELENA TERESA JOSÉ

Con sus ojos sombríos
y sus rústicas manos
el changarín camina
el mercado de abasto.

Arrastra en carretilla
con delantal raído
un montón de verduras
que no encontraron precio,
por eso él no gana
para el diario sustento
de sus siete chiquillos
que se encuentran hambrientos.

Él ha quedado viudo
y los niños muy solos.
En su mirada esconde una pena muy grande
que arrastra con la fruta
soñando en otro tiempo
que fue de oro y delicias.
Extraña las caricias y la sopa caliente
que su esposa brindara
en su hogar muy humilde
cuando él regresaba.

Changarín que arrastras
tu pena y tu congoja
con todos los productos
que ese mercado ofrece
sé que al caer la tarde
tu angustia recrudece.

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